Cómo eliminar el mal aliento en niños

Cómo eliminar el mal aliento en niños

La halitosis se suele relacionar con las personas mayores, y no tiene por qué. Lo cierto es que la halitosis se puede dar también en niños y personas más jóvenes. Concretamente, hoy vamos a hablar de por qué puede darse el mal aliento en niños y cómo este se puede mejorar.

Mal aliento: “el hábito hace al monje”

Lo cierto es que no hay nadie que pueda escapar a la posibilidad de tener mal aliento, especialmente si no se tiene una higiene bucal adecuada y constante. Por eso, el mal aliento en el caso de los niños suele venir dado generalmente por olvidos y descuido en la rutina relativa a la higiene bucodental.

No obstante, esto tiene fácil mejora, y es que instaurar el hábito de cuidarse a edades tempranas es lo mejor que podemos hacer por la salud de nuestro hijo, sabiendo que el mal aliento puede afectar en sus relaciones sociales interpersonales.

Tener mal aliento puede afectar a la socialización de los niños, y si viene dado por una higiene insuficiente, puede además facilitar la aparición de lesiones en la boca y en los dientes, como llagas o caries.

Por eso, debemos enseñar a los niños a lavarse los dientes al menos dos o tres veces al día, siguiendo un procedimiento que consiga realmente limpiar de forma adecuada la boca. Debemos tener claro que, para enseñar, nosotros mismos debemos servir como el mejor ejemplo.

Problemas asociados al mal aliento en niños

El nivel de autoestima en la infancia y adolescencia puede ser determinante a la hora de conformar un adulto competente y capaz socialmente, de tal forma que una baja autoestima puede acabar generando adultos incapaces de relacionarse satisfactoriamente.

Por otro lado, el mal aliento no tratado adecuadamente y a tiempo puede degenerar en una condición persistente y revelar daños en el sistema digestivo que provoquen episodios recurrentes o crónicos de halitosis.

En los niños, una de las etapas por las que pasa la configuración de su persona exige especial atención a la opinión que tienen otros de ellos mismos, y esta opinión puede verse seriamente afectada si se tiene mal aliento.

No vamos a engañarnos, sabemos que en un mundo cada vez más individualista, la empatía es una habilidad que cuesta desarrollar y, sabiendo que está en formación continua cuando se trata de niños, es normal que los ataques de sinceridad de sus iguales resulten dañinos para ellos.

Si tu caso implica que tus hijos son incapaces de acordarse o que exponen toda su creatividad con excusas para no cepillarse los dientes, entonces quizás quieras leer el siguiente apartado.

Problemas asociados al mal aliento en niños

Trucos para enseñar a tus hijos a lavarse los dientes

Lo más importante a la hora de enseñar a tus hijos a cepillarse los dientes adecuadamente es que consigan recordarlo después de cada comida, y que no se convierta en un trámite que quieran evitar a toda costa.

Puedes empezar desde que al niño le salen todos los dientes, y es recomendable que prestes atención a proveerle de un cepillo de dientes infantil. Esto implicará que las cerdas (fibras del cabezal del cepillo) son más suaves y que no resulta tan incómodo el cepillado las primeras veces.

Siempre que tu hijo o hija vaya a lavarse los dientes, debes estar presente. De esa forma lograrás corregirle si no le dedica suficiente atención a todas las zonas importantes: la parte frontal de los dientes, detrás, las muelas, el interior de las mejillas y la lengua.

En cuanto sean capaces de controlar el reflejo de tragar, que suele ser más o menos cuando pueden comer chicle, podrás también empezar a utilizar un enjuague infantil.

Recuerda que, cada vez que tu hijo se lave los dientes adecuadamente, puedes recompensarle brevemente. La recompensa depende de cada caso, desde un “muy bien” a un premio por cumplir durante una semana seguida.

El último consejo que te puedo dar es que seas infinitamente paciente. Aunque parezca mentira, también nuestros padres tuvieron que enseñarnos a cepillarnos los dientes, y un buen aprendizaje puede marcar la diferencia al construir un hábito regular que no se pierda.

Prevenir el mal aliento en niños

A la hora de tratar el mal aliento en niños, es importante seguir un adecuado plan de prevención. Es cierto que algunas veces el mal aliento viene provocado por intolerancias o problemas estomacales, en estos casos deberás estar especialmente atento/a y acudir al médico.

A la hora de calcular la alimentación, es muy importante que el niño se mantenga lejos de azúcares refinados, alimentos hiperprocesados y sustancias intoxicantes, como el humo del tabaco.

También es importante que los niños beban suficiente cantidad de agua, ya que a menudo no son capaces de identificar que un ligero dolor de cabeza es síntoma de falta de hidratación, como sí puede saberlo un adulto. Otras veces, pueden confundir la sed y el hambre.

En definitiva, si lo que quieres es que tus hijos eviten ese problema que es el mal aliento, deberías prestar atención a los factores anteriores.

La importancia de la dieta contra el mal aliento

La dieta puede ser crucial en la lucha contra el mal aliento, pero no solamente porque se eliminen alimentos que lo puedan causar, sino porque se utilicen alimentos que favorezcan su mejoría.

En el caso de los niños, los alimentos recomendables para intentar mejorar la halitosis son especialmente saludables e indicados en el crecimiento. En síntesis, podrían incorporar a su dieta muchos vegetales de hoja verde y manzana, por su alto contenido en clorofila.

Dado que a muchos niños no les gusta comer verdura y fruta, aquí tendrás que volverte especialmente creativo/a, pero posiblemente notarás la diferencia en cuanto empiecen a aplicar estos sencillos cambios en su día a día.

Como puedes ver, la halitosis en niños es relativamente fácil de mejorar si se sabe cómo. Eso sí, las causas de dicha halitosis pueden ser variadas, por lo que habrá que esclarecer cuál es la causa en ese caso concreto para tratar de remediarla.

Ante cualquier tipo de problema de salud y en caso de buscar asesoramiento, debes acudir a un médico antes que nada. Esta información es complementaria y debe ser supervisada por un profesional.

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