Cómo evitar el mal aliento

Cómo evitar el mal aliento

Todos nos hemos encontrado alguna vez con el mal aliento, y no es nada que sea agradable, ni para quien lo padece, ni para quienes le rodean. Es por ello que vamos a ver algunas claves para evitar el mal aliento y ayudar a intentar no encontrarnos en esa tesitura.

La prevención importa

Aunque parezca mentira, el mal aliento se puede mejorar más fácilmente si te has cuidado bien antes de que aparezca. Con una buena prevención podemos rebajar el problema, sobre todo si es recurrente.

Es verdad que en ciertas ocasiones tendremos que convivir con él durante breves períodos de tiempo, como justo después de haber comido algún alimento en concreto, pero no será un problema y, desde luego, no será una característica que nos defina frente a los demás.

Así que, para prevenir, lo fundamental es examinar cuáles son las condiciones de nuestro día a día que pueden conducirnos a padecer halitosis o mal aliento. Identificando el problema, es más fácil prevenirlo.

A continuación te ofrezco una lista sobre las áreas que más conviene tener en cuenta a la hora de evitar el mal aliento y para intentar prevenir su aparición. Sobre todo, céntrate en revisar tus hábitos y conductas y en asegurarte de cuál es o puede ser el origen de la halitosis.

Revisa tus hábitos y la limpieza bucal

El primer paso para prevenir el mal aliento es revisar tus hábitos, tanto alimenticios como de consumo general y limpieza. Además, es recomendable que hagas un análisis de dónde pasas tu tiempo y de si puedes estar expuesto a algún tipo de contaminante.

Los hábitos de limpieza bucal son esenciales a la hora de prevenir el mal aliento y preservar la salud de la boca y el aparato digestivo. Te resultará sorprendente, pero la boca es una de las zonas de nuestro cuerpo donde se acumula mayor cantidad de bacterias.

Esto se debe a que es una puerta de nuestro cuerpo al exterior, y al hecho de que además se trata del lugar donde se producen los primeros pasos de la descomposición de los alimentos, para que el organismo pueda asimilarlos.

Por eso, la saliva contiene enzimas que comienzan el tratamiento del bolo alimenticio, y es la acción de estas enzimas sobre los restos que quedan en la boca, entre los dientes, sobre la lengua y el interior de las mejillas, los que provocan la halitosis.

De ahí que el cepillado de todas estas zonas de la boca sea fundamental, y de ahí que sea necesario completar la rutina de limpieza bucal con seda dental y con un colutorio, para llegar a todos los rincones de la boca.

Otro componente importante en tu limpieza bucal es el cepillo de dientes. Es donde más bacterias se acumulan, así que asegúrate de que lo sustituyes por uno nuevo cada dos o tres meses.

Hazte un chequeo médico

Otro paso importante en la prevención del mal aliento o halitosis es visitar con frecuencia a nuestro médico de confianza, para asegurarnos de que las enfermedades que tienen la halitosis como síntoma queden lejos de nosotros.

En general, si eres una persona sana y no sufres molestias, bastará con que vayas a tu médico habitual unas cuantas veces al año y que visites a un dentista también con esa regularidad. Así podrán detectarse a tiempo posibles infecciones bucales, o daños en las piezas dentales que provoquen mal aliento. Pero si sufres alguna molestia, debes acudir inmediatamente.

La salud es un bien que hay que cuidar incluso cuando las razones estéticas estén de nuestro lado, y en este caso la halitosis, que puede afectar tanto a la salud física como a la mental, es doblemente importante.

Estas son las razones por las que revisar regularmente tu condición física, y, por cierto, mental, es una buena estrategia para prevenir complicaciones como la halitosis, y cualquiera de otro tipo.

Hazte un chequeo médico

Analiza tu dieta para prevenir y evitar el mal aliento

Ciertos alimentos pueden provocar mal aliento, aunque sea de forma temporal, como el ajo o la cebolla. Evidentemente, si no consumes alimentos de este tipo será más fácil evitar la halitosis que generan, pero el análisis de la dieta debe dar un paso más allá.

Y es que una de las posibles causas del mal aliento es la existencia de intolerancias alimentarias, que pueden incluso pasar desapercibidas. En otros casos, la digestión de los alimentos que no toleramos es bastante dificultosa, y puede venir acompañada de ardores, gases y mal aliento.

Por ello es interesante que preguntes a tus familiares cercanos si alguno tiene alguna intolerancia, y que acudas a tu médico si sospechas que puede ser tu caso. En otros casos quizá no tengas intolerancia estrictamente, pero puedes no llevarte bien con algunos alimentos.

No te preocupes si este es tu perfil, porque hoy existen muchas alternativas saludables y ambientalmente responsables a los típicos alimentos que causan intolerancia o malestar, como son el gluten y la leche.

Intenta descubrir si a ti también te generan molestias, y elimínalos de tu dieta. Ganarás en bienestar y minimizarás las posibilidades de sufrir mal aliento.

Busca en tu entorno algún contaminante

Una condición que suele pasar desapercibida cuando se intenta prevenir el mal aliento es la exposición continua que tiene un ser humano a agentes contaminantes externos. Entre los humos y la contaminación se debe incluir el tabaco, ya sea uno fumador activo o pasivo.

Por ello es recomendable estar lo más lejos posible de estas sustancias contaminantes que pueden facilitar la aparición del mal aliento. Es cierto, sin embargo, que algunas personas no pueden conseguirlo porque han de estar expuestas inevitablemente debido a su trabajo o estilo de vida.

Si este es tu caso, intenta entonces no exponerte a cualquier otro contaminante, incluyendo el alcohol y el tabaco que hemos mencionado.

Por más socialmente aceptado que esté el alcohol, la realidad es que puede provocar mal aliento, incluso aunque nos lavemos después los dientes, porque este procede del estómago.

Por estas razones es recomendable también reflexionar sobre el día a día de cada uno más allá de los hábitos y ver qué conductas y entornos pueden facilitar o provocar la aparición de mal aliento o cualquier otra cuestión que afecte a la salud.

El problema de la autoestima y el mal aliento

Si aún necesitas una razón más para prevenir el mal aliento, la definitiva quizá tenga que ver con el efecto que tiene la halitosis en el nivel de autoestima de las personas que la padecen o que la han padecido alguna vez.

A fin de cuentas, uno nunca sabe cuándo, por ejemplo, va a conocer al amor de su vida. Y qué triste sería que no pudiese acercarse a él o ella, por vergüenza, estigma o miedo al rechazo. Así que no lo dudes y presta atención a la prevención de la halitosis.

Ya lo ves, estas claves para evitar el mal aliento son sencillas, pero pueden funcionar muy bien. Si las sigues, ayudarás tener un buen olor de boca en tu día a día. ¡Prueba estos trucos y cuéntanos qué tal te ha ido!

Ante cualquier tipo de problema de salud y en caso de buscar asesoramiento, debes acudir a un médico antes que nada. Esta información es complementaria y debe ser supervisada por un profesional.

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