¿Influye la lengua blanca en el mal aliento?

¿Influye la lengua blanca en el mal aliento?

Una de las preguntas más habituales cuando se habla del mal aliento es: ¿Influye la lengua blanca en el mal aliento?. Es la pregunta a la que vamos a responder hoy… ¡Vamos allá!

Qué es la lengua blanca o amarilla

La lengua blanca o amarilla es una apariencia visual de la lengua que, dependiendo de la persona, puede responder a múltiples factores. En general, muchas personas que tienen la lengua con zonas blancas o amarillas la tienen así porque tienen restos de comida.

Sin embargo, hay personas cuya lengua tiene una coloración más clara de lo habitual, sobre todo blanca, especialmente si tienen lo que se denomina “lengua rota”. La lengua rota no causa por sí misma el mal aliento, simplemente se trata de un tipo de lengua que tiene un dibujo en su superficie, parecido al que queda en el campo tras la sequía.

El problema de la lengua rota es que es más fácil que acumule restos minúsculos de comida en esos pequeños recovecos, por lo que puede ser que la coloración distinta se acreciente. Así que la respuesta corta es que la lengua blanca puede afectar al mal aliento, pero no siempre.

Una vez eres capaz de distinguir si tu lengua blanca lo es por la acumulación de restos de comida, es momento de que contemples cómo hacer frente a la lengua blanca y el mal aliento.

El cepillado y la lengua blanca

Parece que, desde que éramos pequeños, el truco para cepillarse bien los dientes era solamente estar tres minutos de reloj frente al espejo. Pero un buen cepillado requiere más que una cantidad aleatoria de tiempo, sobre todo si se quiere luchar contra el mal aliento.

Y es que la lengua es una parte de la boca que también hay que cepillar si se quiere tener una higiene bucal adecuada, pero no es la única. También es importante cepillar el interior de las mejillas, el paladar, los dientes por todas sus caras, las muelas y los huecos entre los dientes.

Claves del cepillado para mejorar la lengua blanquecina

Y, por supuesto, es importante prestar atención a qué tipo de cepillo utilizamos. No se debe utilizar uno con las cerdas demasiado duras, porque podrá dañar nuestras encías. El material queda al gusto de cada uno, pero recuerda que los hay biodegradables si no te agrada el plástico.

Además, teniendo en cuenta que el cepillo de dientes es el instrumento de higiene diaria donde más bacterias y suciedad se acumula, debemos cambiar de cepillo cada dos meses o tres.

A la hora de elegir la pasta de dientes, también puedes pensar en qué tipo de necesidades tienes respecto de tus dientes y de tu higiene bucal.

El cepillado y la lengua blanca

Hábitos de higiene bucal completos: seda dental

El problema de los cepillos es que no consiguen llegar lo suficientemente bien a los huecos entre los dientes. Ni siquiera los eléctricos que prometen maravillas lo consiguen. De hecho, la lengua está blanca por lo mismo blanco que queda a veces entre los dientes: comida.

Así que tu mejor aliado después del cepillado es utilizar algún tipo de seda dental, preferiblemente con algo de cera para que se deslice con facilidad y los restos de comida salgan con menos esfuerzo.

Cómo usar seda dental

Si nunca has utilizado seda dental, es natural que las encías sangren un poquito al utilizarla. Además, en general, cuando uno intenta mejorar sus hábitos de limpieza suele tener pequeñas gingivitis o inflamaciones de las encías que producen pequeños sangrados.

Esto es normal al principio, como decimos, pero si es recurrente quizá debas adelantar tu cita de revisión con el dentista. Mientras, cada vez que uses seda dental enjuágate la boca con un poco de agua y listo.

Si no sabes cómo utilizar seda dental, asegúrate de coger del recipiente un hilo de unos 50-60cm y enrollar los extremos entre los índices de cada mano. Así, sirviéndote de los índices y los pulgares, introduce el hilo dental entre los dientes justo antes de llegar a las encías.

Una vez has introducido la seda dental, deslízala con cuidado hacia delante y hacia atrás, recorriendo toda la superficie del diente que está en contacto con los siguientes, como si rodearas el diente con un lazo.

Repítelo con todos los dientes y muelas, y ve soltando extremo de uno de los dedos y recogiéndolo con el otro dedo si ves que la seda dental tiene demasiados restos de comida. Poco a poco irás ganando habilidad y práctica, y será un paso que deberás dejar de utilizar.

El último paso: el enjuague bucal para la lengua blanca

La función que tiene emplear enjuagues bucales es destruir los últimos restos de comida y de placa bacteriana a los que ni el cepillo ni la seda dental son capaces de llegar.

Se debería utilizar un enjuague bucal una o dos veces al día. Si eres de los que cenan mucho tiempo antes de irse a dormir o de los que tardan mucho en desayunar después de levantarse, es recomendable que también utilices un enjuague bucal en estos casos.

De esta manera conseguirás ayudar a prevenir la halitosis o mal aliento y, además, la lengua blanca, que es altamente antiestética. Siguiendo los pasos que te he ido explicando, tendrás una rutina de limpieza bucal de lo más completa.

Prevenir el mal aliento y la lengua blanca

Para prevenir el mal aliento y la lengua blanca lo mejor que puedes hacer es intentar analizar ya cuáles son tus hábitos de limpieza bucal esenciales y comprobar si puedes mejorarlos o necesitas incorporar otros hábitos a tu rutina.

Lo bueno que tiene la lengua blanca es que con varios cepillados deberías poder eliminar parte de la suciedad que generan los restos de comida y la placa bacteriana.

Sin embargo, si la lengua blanca sigue apareciendo a pesar de que te cepilles la lengua después de cada comida, es hora de que empieces a pensar que puede haber más causas para tu problema, sobre todo si hay mal aliento o mal olor en general.

Si ese es tu caso, debes visitar a un médico, sobre todo si tienes otro tipo de síntomas relacionados con el sistema digestivo o respiratorio. Algunas infecciones en la garganta o las fosas nasales pueden causar la lengua blanca.

Como puedes ver, la lengua blanca puede influir en el mal aliento, pero también puede que no tenga nada de ver: dependerá del origen de esta. Por lo tanto, no todo el mundo con la lengua blanca tiene halitosis, ni todo el mundo con halitosis tiene la lengua blanca.

Ante cualquier tipo de problema de salud y en caso de buscar asesoramiento, debes acudir a un médico antes que nada. Esta información es complementaria y debe ser supervisada por un profesional.

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